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La Dirección General de Tráfico inició este año el registro obligatorio de los patinetes eléctricos y, con las primeras matrículas en circulación, ha aflorado un fallo técnico que afecta a la contratación del seguro y genera trámites extras para los propietarios. El problema, que ya está siendo corregido por la DGT, pone de relieve fricciones administrativas que deberán resolverse antes de que termine la fase de transición en enero de 2027.
Qué marca la normativa
Según el Real Decreto 52/2026, las etiquetas identificativas para los vehículos personales ligeros deben seguir un formato alfanumérico concreto iniciado por la letra M, seguido de cuatro dígitos y tres letras, con la exclusión de las vocales y de las letras Ñ y Q. El diseño busca evitar ambigüedades visuales y mantener un registro uniforme.
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El origen del error y su efecto inmediato
En el primer lote de matriculaciones se han asignado combinaciones que incluyen la letra Q, una pieza que la norma había apartado expresamente. Esa inclusión ha provocado que las compañías de seguros, al remitir los datos al FIVA (Fichero Informativo de Vehículos Asegurados), vean rechazados automáticamente algunos registros porque la cadena no concuerda con el patrón legal esperado.
Diego Martínez, presidente de la Asociación de VMP de Cuenca, explicó a COPE que ese rechazo masivo está generando atascos administrativos que complican tanto a aseguradoras como a conductores que ya intentaban completar pólizas.
La corrección de la DGT y lo que deben hacer los afectados
La solución aplicada por la DGT ha sido sustituir de oficio la letra problemátrica por la R, de forma que las anotaciones en el registro quedan actualizadas y los ciudadanos pueden descargar el nuevo certificado desde la Sede Electrónica. Con ese documento actualizado, las aseguradoras deben aceptar la matrícula corregida y continuar el trámite del seguro.
- Descargar el certificado de inscripción actualizado desde la Sede Electrónica de la DGT.
- Remitir el nuevo número de registro a la compañía de seguros para que proceda con la contratación o con la validación del riesgo.
- Si ya se compró la placa física, solicitar su reposición en un centro autorizado.
- Guardar comprobantes y la versión anterior del certificado por si la aseguradora solicita verificaciones adicionales.
El principal coste directo recae en quienes ya disponían de la placa impresa: la sustitución debe realizarse en centros autorizados y tiene un precio aproximado de 20-40 euros. Por ahora no hay una posición oficial que determine si ese gasto será asumido por la administración, por los fabricantes o por los usuarios afectados.
Qué queda en el aire
El incidente pone sobre la mesa dos debates prácticos: la necesidad de un control más robusto en los procesos de asignación de matrículas y la claridad sobre quién asume los costes derivados de errores administrativos. También revive la preocupación sobre la similitud gráfica entre caracteres —en este caso la Q y la O— y cómo esa confusión puede traducirse en rechazos informáticos y en demora en la contratación del seguro.
Mientras tanto, la DGT ha dado un primer paso para normalizar los registros y facilitar que los aseguradores completen sus verificaciones. Los propietarios de VMP deberían revisar su documentación y contactar con su compañía si encuentran problemas para registrar o asegurar su vehículo antes de que concluya la transición en enero de 2027.










