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Un Citroën BX de 1983 con apenas 76.000 kilómetros ha salido a la luz tras permanecer décadas en un granero; su anterior propietario, un ingeniero de la Real Fuerza Aérea Británica, estuvo vinculado al histórico proyecto Thrust 2, lo que convierte el hallazgo en algo más que un simple coche abandonado.
El descubrimiento
Citroën BX 1983 hallado en granero con 76.000 km: perteneció a ingeniero del Thrust 2
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El vehículo, encontrado en un establo cerrado al público desde hace años, muestra la pátina típica de un “barn find”: polvo, una capa de óxido superficial y piezas originales todavía instaladas. Quienes lo localizaron explican que la documentación apunta al mismo propietario durante todo ese tiempo, un técnico que trabajó en el equipo que perseguía el récord de velocidad terrestre en la década de 1980.

Más allá del interés mecánico, la conexión con el proyecto Thrust 2 aporta una dimensión histórica: la procedencia puede reforzar su atractivo entre coleccionistas y museos especializados en ingeniería británica del siglo XX.
Lo esencial en cifras
- Modelo: Citroën BX, fabricación de 1983.
- Kilometraje: 76.000 km registrados.
- Procedencia: propiedad de un ingeniero de la Real Fuerza Aérea Británica relacionado con Thrust 2.
- Estado: conservación original con signos de abandono; requiere inspección técnica completa.
- Interés: potencial valor de colección por la baja cifra de kilómetros y la procedencia.
Por qué importa hoy
Los hallazgos de coches conservados en su estado original atraen a un mercado de coleccionismo que valora la autenticidad y la historia. En este caso, además, la vinculación con un proyecto de alta ingeniería añade contexto histórico y puede incrementar tanto el interés como la valoración del vehículo.
Igualmente relevante es el momento: el mercado clásico europeo está activo y la demanda por modelos bien conservados ha subido en los últimos años, por lo que la conservación y la trazabilidad del ejemplar serán determinantes para su destino.
Estado, riesgos y pasos siguientes
Antes de cualquier restauración o venta será necesario verificar la titularidad, realizar una inspección mecánica y evaluar el estado estructural. Restaurar un BX con elementos originales puede ser costoso, pero también preservar la autenticidad puede añadir valor para coleccionistas que buscan piezas con procedencia documentada.

Entre las tareas iniciales figuran:
- Comprobar la documentación y la cadena de custodia del vehículo.
- Evaluar el chasis y la carrocería para detectar corrosión avanzada.
- Revisar elementos críticos como frenos, suspensión y motor antes de mover el coche.
- Considerar una conservación conservadora si el objetivo es mantener la originalidad.
Contexto técnico y cultural
El Citroën BX fue uno de los modelos más reconocibles de la marca en los años 80, conocido por su diseño ligero y por adoptar soluciones técnicas heredadas de la tradición Citroën, como la suspensión que equilibraba confort y comportamiento. Esa combinación lo convierte en un candidato habitual para quienes restauran coches europeos de la época.
La relación con la historia de la ingeniería británica contemporánea —representada por el equipo Thrust 2— transforma el coche en un documento material: no solo un medio de transporte, sino una pieza que conecta la vida civil con proyectos de alta tecnología y récords de velocidad.
Por ahora, el ejemplar permanece bajo custodia mientras se completan las verificaciones. Su futuro dependerá de los resultados de las inspecciones y del interés de compradores, restauradores o instituciones que valoren su historia.











