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Muchos pasajeros confían en sus auriculares para sentirse más cómodos en un vuelo, pero usar unos in-ear como si fueran solución al dolor de oídos durante el despegue o el aterrizaje es una idea equivocada. Lo que ocurre en la cabina tiene más que ver con cambios de presión y la anatomía del oído que con la presencia de un dispositivo dentro del canal auditivo.
El dolor que aparece al ascender o descender se explica por la trompa de Eustaquio, el conducto que iguala la presión entre el oído medio y el exterior. Cuando la presión exterior varía rápido, el aire dentro del oído puede quedar atrapado y provocar tensión en el tímpano; ese tirón es lo que sentimos como molestia o dolor.
Por qué los auriculares no compensan la presión
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Los auriculares tipo «in-ear» (por ejemplo, AirPods Pro o modelos similares) sellan el conducto auditivo pero no tienen ninguna válvula ni mecanismo para regular la presión del oído medio. Su función es aislar el sonido, no equilibrar presiones atmosféricas.
De hecho, si el sellado aumenta la diferencia de presión entre el exterior y el oído medio, la sensación de taponamiento puede intensificarse. Cualquier alivio que experimente alguien al colocárselos suele obedecer a un efecto psicológico o a la distracción, no a una corrección física del problema.
Qué sí funciona: tapones con filtro de presión
En el mercado existen tapones diseñados específicamente para vuelos. Estos dispositivos incorporan un filtro o membrana que permite un flujo de aire regulado, reduciendo la rapidez del cambio de presión en el oído medio y disminuyendo la probabilidad de dolor.
Mi experiencia como pasajera con tendencia a sufrir molestias tras infecciones de oído mejoró al usar tapones con filtro (modelo probado: Alpine FlyFit). La clave es colocarlos antes de que el avión comience a descender: si se espera demasiado, su efecto se reduce.
- Tapones con filtro: regulan la velocidad de igualación de presión; recomendados para despegues y aterrizajes.
- Auriculares intrauditivos: no regulan presión; útiles para escuchar música durante el crucero, pero no para evitar dolor por cambios de altitud.
- Medidas complementarias: masticar, bostezar o usar técnicas de Valsalva pueden ayudar a abrir la trompa de Eustaquio; consulte a un profesional ante infecciones recientes.
Restricciones y precauciones
Otro aspecto práctico es que las tripulaciones pueden solicitar que se retiren los auriculares en despegue y aterrizaje por normativa de seguridad sobre dispositivos electrónicos. Si se confía exclusivamente en unos auriculares como «barrera», existe el riesgo de que no se puedan usar en el momento crítico.
Además, quienes tienen antecedentes de otitis o sensación persistente de oído bloqueado deberían consultar al médico antes de volar. En casos de congestión nasal o infección reciente, el riesgo de barotrauma aumenta y podría requerir medidas médicas específicas.
Conclusión práctica
Si su objetivo es evitar dolor de oídos al volantear, la combinación más efectiva y sensata es llevar tapones con filtro para las fases de cambio de altitud y mantener auriculares o música para la fase de crucero. Los dispositivos intrauditivos sirven para la comodidad sonora, no para equilibrar presiones.
En resumen: no confíe en el sellado de un auricular como solución al barotrauma; lleve tapones adecuados y prepárese con antelación para colocarlos antes del descenso. Eso aumentará significativamente las probabilidades de un vuelo sin molestias auditivas.












