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Ante la subida de temperaturas de los últimos días, el Ayuntamiento de Motril ha comenzado a repartir dispositivos tecnológicos entre trabajadores que realizan tareas al aire libre para reducir el riesgo de golpes de calor. La iniciativa busca adelantarse a emergencias sanitarias mediante alarmas automáticas y medidas preventivas coordinadas.
La medida se aplica de forma piloto en el servicio de limpieza viaria, donde ya se han entregado unidades a un primer grupo de empleados. La empresa concesionaria responsable de la distribución es FCC.
Cómo funcionan los dispositivos
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Se trata de pulseras con pantalla del modelo Biseif CMZ-RF12 que combinan sensores ambientales y corporales para detectar condiciones de riesgo. El objetivo no es solo medir, sino avisar con antelación para que el trabajador pueda ponerse a salvo.
En la práctica, el wearable monitoriza dos variables clave: la temperatura corporal del portador y la temperatura ambiente. Según el protocolo municipal, cuando se superan umbrales críticos la pulsera activa señales visuales y sonoras.
- Alerta por temperatura corporal: si la pulsación interna supera 37,8 °C, el dispositivo emite una triple señal —luz roja, sonido y vibración— para indicar riesgo inmediato.
- Alerta por temperatura ambiente: si el termómetro externo marca más de 42 °C, se activa una luz naranja como aviso preventivo.
- Al activarse cualquiera de las señales, los trabajadores deben buscar sombra y permanecer en reposo hasta que la alarma cese, según instrucciones del Ayuntamiento.
Más allá de la tecnología, el consistorio mantiene protocolos clásicos de protección: pausas para hidratación programadas y reorganización de turnos en las horas más calurosas.
Prevención y alcance
En esta primera fase en Motril se han entregado pulseras a alrededor de 25 operarios; la iniciativa forma parte de una tendencia mayor en ayuntamientos españoles. Por ejemplo, Barcelona ha distribuido previamente cerca de 1.400 dispositivos a trabajadores de parques, jardines, mantenimiento y limpieza.
Los responsables municipales defienden la medida como una herramienta para reducir incidencias durante olas de calor, que han aumentado en frecuencia en los últimos años y obligan a adaptar protocolos laborales.
Qué aporta la tecnología y qué preguntas quedan abiertas
Los wearables permiten un seguimiento continuo que va más allá del podómetro tradicional: hoy pueden registrar temperatura las 24 horas, ritmo cardiaco e incluso parámetros más específicos en modelos avanzados.
Sin embargo, la implantación plantea decisiones organizativas y técnicas: cómo se gestionan los datos, quién tiene acceso a los registros y qué criterios se siguen para modificar turnos o dar baja temporal son cuestiones que los ayuntamientos deben resolver con claridad.
Para entender mejor el funcionamiento y las implicaciones, estas son las ventajas y los retos principales:
- Ventajas: detección temprana de riesgos, reducción de episodios de insolación, soporte objetivo para decisiones de protección laboral.
- Retos: gestión de datos personales, coste y mantenimiento de los dispositivos, formación de la plantilla en su uso correcto.
La adopción de estos sistemas responde a una necesidad práctica: mantener seguros a trabajadores expuestos al sol intenso sin depender únicamente de la supervisión manual. La efectividad dependerá tanto de la tecnología como de la rapidez con la que se implementen las medidas complementarias.












