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El Parlamento Europeo ha respaldado una revisión de los derechos de los pasajeros aéreos que modifica cómo se muestran las tarifas, agiliza las reclamaciones por retrasos y blinda el derecho de ciertas personas a viajar sentadas juntas. La medida apuesta por más transparencia, aunque no garantiza que los viajeros paguen menos por el equipaje.
La reforma aborda varios puntos que afectan al día a día de los pasajeros, desde la estructura del precio hasta la posibilidad de reclamar compensaciones con mayor rapidez. Algunas novedades benefician a familias y viajeros con movilidad reducida; otras mantienen intactas prácticas ya criticadas en el sector low cost.
Precio y equipaje: qué cambia y qué no
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Una de las modificaciones más comentadas obliga a que el precio básico del billete incluya, de forma explícita, el equipaje de mano básico. Sin embargo, las compañías continúan autorizadas a cobrar por maletas de cabina de mayor tamaño y pueden ofrecer descuentos si el pasajero opta por no llevarlas.
En la práctica, esto significa que los comparadores verán un punto de partida homogéneo para las tarifas, pero la cantidad final que paga el viajero puede seguir siendo similar a la actual. El único artículo que seguirá viajando gratis garantizado será el objeto personal pequeño que cabe bajo el asiento.
Compensaciones y plazos más claros
En casos de retrasos superiores a tres horas o cancelaciones con menos de 14 días de aviso (siempre que no se trate de causas extraordinarias), los pasajeros mantienen derecho a una compensación que va de 250 a 600 euros, según la distancia del vuelo.
La novedad práctica es el calendario de gestión de esos reclamos: la aerolínea debe notificar al pasajero si procede compensación en un máximo de 96 horas desde el aterrizaje, y tiene hasta 14 días para aceptar la reclamación o explicar por qué la rechaza.
- Derechos económicos: compensaciones de 250–600 € según distancia.
- Plazos de respuesta: información en 96 horas y resolución en 14 días.
- Asistencia: derecho a comida, comunicaciones y alojamiento si corresponde.
Asientos y acompañamiento
La norma limita la práctica de separar a quienes viajan juntos si no pagan por asiento. Ahora, las aerolíneas deberán colocar sin coste adicional a familias con niños menores de 14 años y a acompañantes con movilidad reducida en asientos contiguos.
También se recoge que los pasajeros que viajen con carrito de bebé podrán entregarlo en la puerta de embarque sin coste. Estos cambios buscan reducir situaciones en las que las reservas familiares quedaban dispersas por políticas comerciales.
Asientos contiguos y accesibilidad ganan así un respaldo formal, aunque la aplicación concreta dependerá de cada compañía y de la configuración del avión.
Correcciones y continuidad del viaje
Las rectificaciones de errores tipográficos en nombres podrán realizarse sin coste para el usuario, un alivio frente a tarifas que algunas aerolíneas aplicaban por cambios menores.
Además, se prohíbe la práctica automática de cancelar el segmento de regreso cuando un pasajero no utiliza el vuelo de ida. Es decir: perder el primer trayecto ya no dará lugar, por defecto, a la supresión del regreso.
Qué significa para el viajero
En resumen: hay más claridad sobre cómo deben presentarse los precios y sobre los plazos para reclamar, mejoras concretas para familias y personas con movilidad reducida, y protección frente a ciertas prácticas comerciales. Pero pocos cambios obligan a las compañías a reducir el coste real del viaje para el pasajero.
- Transparencia en la tarifa base, pero el coste final puede no bajar.
- Mayor facilidad para reclamar compensaciones y plazos definidos.
- Protecciones específicas para familias, personas con movilidad reducida y usuarios con carrito.
- Corrección de nombres sin cargo y prohibición de cancelar automáticamente el regreso.
En la votación, España se opuso a la reforma; otros países se abstuvieron o votaron a favor. El Ejecutivo español, según declaraciones oficiales, consideró que la medida no garantiza derechos que considera fundamentales, como la gratuidad del equipaje de mano.
El acuerdo aún debe ser ratificado formalmente por el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea en las próximas seis semanas, plazo que puede prorrogarse dos semanas más. Una vez aprobado definitivamente, las aerolíneas podrían disponer de un periodo (según estimaciones del sector) de hasta 12 meses para adaptar sus sistemas y prácticas a la nueva normativa.












