En varias regiones montañosas de China, ingenieros han optado por abrir los pasos a cielo abierto en lugar de perforar túneles: seccionan las laderas con voladuras controladas y dejan paredes verticales de hasta 200 metros, que luego se aseguran con mallas metálicas. El atajo reduce desplazamientos de horas a apenas minutos, pero también reaviva un debate sobre riesgos geológicos y pérdida de hábitat.
El método se ha implantado en proyectos viales que conectan pueblos aislados con ejes urbanos y líneas de alta velocidad, especialmente en las provincias de Guizhou, Yunnan y Sichuan. Ante un macizo rocoso que bloqueaba el trazado planeado de una autopista en Guizhou, los responsables prefirieron no excavar un túnel; en su lugar, practicaron cortes y voladuras para abrir la vía.
Antes de lanzar la maquinaria se realizan estudios geológicos que buscan conocer la composición del terreno y planificar los cortes para no comprometer la estabilidad. Las excavadoras y equipos especializados avanzan decenas de metros por día, y las caras rocosas resultantes se refuerzan con redes metálicas y otros anclajes para reducir el riesgo de desprendimientos.
China parte montañas para abrir paso a megaproyectos y acelerar transporte
Millennials fortalecidos por Dragon Ball: su infancia con la serie explica mayor resistencia hoy
El diseño ha permitido enlazar carreteras con obras emblemáticas —como el Puente del Gran Cañón de Huajiang— y abrir rutas donde antes la orografía hacía inviable o excesivamente costoso el paso. Medios como Xataka han detallado los procesos y el rendimiento de estas obras; material audiovisual difundido por CGTN y usuarios en redes muestra el aspecto de los túneles al aire libre.
Técnica, ventajas y costes
Más allá de China, técnicas parecidas han sido empleadas en otros entornos montañosos: Noruega las ha utilizado para penetrar fiordos, y en Estados Unidos hay ejemplos a menor escala, como el paso de Cumberland Gap en los Apalaches. El enfoque responde a la misma ecuación: ahorrar tiempo y dinero frente a los complejos requisitos de un túnel.
- Áreas donde se aplica: provincias kársticas del suroeste de China (Guizhou, Yunnan, Sichuan) y tramos montañosos en países con relieve abrupto.
- Beneficios: reducción drástica de tiempos de viaje, menor necesidad de sistemas permanentes de ventilación o drenaje y ejecución más rápida que un túnel convencional.
- Riesgos e impactos: amenaza de deslizamientos, aceleración de la erosión, fragmentación de hábitats y alteración de corredores para la fauna silvestre; además, la estética del paisaje sufre cambios drásticos.
Organizaciones conservacionistas han señalado que, aun con refuerzos, estos cortes pueden dejar pendientes inestables y modificar el comportamiento del agua en la cuenca —lo que a su vez aumenta la probabilidad de desprendimientos o cuesta la recuperación de la vegetación.
Los promotores insisten en medidas de mitigación: análisis detallados, drenajes controlados, y sistemas de anclaje y revegetación donde sea posible. Sin embargo, especialistas en geotecnia y ecología advierten que las soluciones técnicas no siempre compensan la pérdida de corredores naturales, sobre todo en zonas con especies endémicas.
En términos generales, la elección entre excavar un túnel o abrir un corte a cielo abierto supone un intercambio: tiempo y costes operativos frente a riesgos ambientales y sociales. En China la urgencia por conectar territorios y por ampliar la red de alta velocidad —un desarrollo que ha sido vertiginoso en la última década— empuja la adopción de estas técnicas.
El caso sirve como ejemplo de una tensión recurrente en la planificación infraestructural actual: cómo compatibilizar la necesidad inmediata de movilidad con la protección del paisaje y la estabilidad de los ecosistemas. La respuesta no es unívoca y exige evaluación continua, supervisión técnica y mayor transparencia sobre los estudios previos y las medidas de seguimiento.
Imágenes y videos del procedimiento se han difundido en medios internacionales y redes, lo que ha puesto la técnica bajo el foco público: no solo por su eficacia para acortar trayectos, sino por las preguntas que plantea sobre sostenibilidad y seguridad a medio plazo.











