Xbox Ally X: probamos la nueva portátil ASUS ROG y así puede cambiar tu juego

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ASUS y Microsoft presentan la ROG Xbox Ally X, un nuevo intento por redefinir el concepto de consola portátil: un equipo potente que combina Windows 11 con integración nativa de Xbox y Game Pass. Lo que importa hoy es que este dispositivo eleva el listón técnico y plantea nuevas opciones para jugadores que quieren jugar en local, en la nube o convertir la máquina en un mini PC.

Qué trae de nuevo la Ally X y por qué interesa

En esencia, la ROG Xbox Ally X es la versión más ambiciosa de la familia: procesador más potente, más memoria, mayor batería y conexiones pensadas para expandir capacidades. Esa suma de mejoras no solo mejora el rendimiento en juegos exigentes, sino que altera la experiencia de uso diaria (instalación de aplicaciones, rendimiento en multitarea y posibilidades de conexión con pantallas externas o GPUs externas).

La alianza con Xbox también añade valor inmediato: acceso nativo a Game Pass y una experiencia de juego en nube más integrada que en otras handhelds con Windows. Para jugadores que ya usan el ecosistema Xbox, la fricción se reduce y la propuesta gana sentido comercial.

Especificaciones clave (resumen)

Modelo Sistema SoC RAM / Almacenamiento Pantalla Precio aproximado
Steam Deck OLED SteamOS AMD Zen 2 + RDNA2 16 GB LPDDR5 / 512 GB–1 TB 7,4″ OLED 1280×800 549–679 €
ROG Xbox Ally Windows 11 Ryzen Z2 A (4 núcleos) 16 GB LPDDR5X / 512 GB 7″ FHD 120 Hz 599 €
ROG Xbox Ally X Windows 11 Ryzen AI Z2 Extreme (8 núcleos) 24 GB LPDDR5X / 1 TB PCIe 4.0 7″ FHD 120 Hz, 500 nits 899 €

Diseño y ergonomía: intención clara, algunos matices

La Ally X apuesta por un factor forma que recuerda a un mando de Xbox con una pantalla en el centro: agarres pronunciados, disposición de botones y cruceta familiar para jugadores de la plataforma. Esa ergonomía facilita sesiones largas, aunque el peso (superior a 700 g) y la ausencia de inserciones de goma en los agarres son detalles que no favorecen la experiencia tan intensiva como se espera en un producto premium.

La distribución de controles es completa: joysticks iluminados, botones dedicados para Xbox y para la suite de ASUS, y gatillos texturizados. El botón de encendido incorpora lector de huellas, y la parte superior integra dos puertos USB-C (uno compatible con Thunderbolt), minijack y ranura microSD.

Contenido de la caja y primeras impresiones

El embalaje es sobrio y bien protegido, pero llama la atención la ausencia de adaptador de corriente en el paquete del modelo tope de gama. En nuestras pruebas la consola acepta cargadores USB-C de 65 W y carga completa en unas dos horas con ese tipo de fuente.

  • Incluido: consola, soporte de cartón y manuales (incluida extensa documentación de garantía).
  • No incluido: cargador ni funda, elementos que muchos usuarios esperan en un equipo de este nivel.

Software: control avanzado desde el primer minuto

La Ally X llega con Windows 11 y varios lanzadores preinstalados (Xbox, Steam, Armoury Crate). El asistente inicial de Microsoft exige cuenta y conexión, como en cualquier PC, y después conviene actualizar firmware y BIOS mediante Armoury Crate SE.

El software de ASUS es uno de los puntos fuertes: permite ajustar perfiles de potencia, calibrar mandos, controlar iluminación y monitorizar temperaturas sin salir del juego gracias a un overlay accesible desde la propia consola. Esa capa de control mejora notablemente la experiencia frente a un Windows “puro” en una handheld.

Por qué esto importa

Controles finos sobre rendimiento y disponibilidad de perfiles facilitan encontrar el equilibrio entre autonomía y potencia según el título. Para usuarios que usan Game Pass o juegan en la nube, la integración ahorra pasos y reduce latencia percibida en la experiencia general.

Rendimiento y autonomía en la práctica

En nuestras pruebas, el salto a un SoC de ocho núcleos y 24 GB de RAM se nota: tiempos de carga reducidos, multitarea fluida y rendimiento gráfico a la altura de un portátil gaming de gama media. El SSD PCIe 4.0 alcanza cifras de lectura/escritura que aceleran la instalación y la carga de niveles.

La batería crece hasta 80 Wh, aportando una diferencia tangible respecto al modelo anterior. Aun así, la duración depende mucho del perfil escogido: en modo Silent se prioriza autonomía y silencio; en Performance o Turbo sube la potencia a costa de consumo y temperaturas.

Resultados prácticos en juegos

Ejemplos reales de nuestras sesiones:

  • Hollow Knight: Silksong — 120 FPS en modo Silent con configuración baja; excelente autonomía en esta situación.
  • Silent Hill f — estable alrededor de 50–60 FPS en perfil Performance con gráficos reducidos.
  • Stellar Blade / Cyberpunk 2077 — requieren Turbo y ajustes relajados para alcanzar 60 FPS; Turbo llega a promedios en torno a 70 FPS en casos puntuales.

En pruebas sintéticas 3D la iGPU se sitúa cerca del rendimiento de una GPU móvil tipo GeForce RTX 3050 Laptop en términos prácticos, teniendo en cuenta las optimizaciones del fabricante.

Fortalezas y limitaciones

  • Fortalezas: gran potencia en formato portátil, software de control muy completo, pantalla 120 Hz y buena batería para su clase.
  • Limitaciones: peso elevado, falta de cargador incluido, ausencia de inserciones de goma en agarres y precio elevado para usuarios ocasionales.

¿A quién le conviene la Ally X?

Si buscas la máxima experiencia de juego portátil y no te importa invertir en una máquina premium, la Ally X es una opción líder: combina potencia para triple A, versatilidad de Windows y una integración con Xbox que añade comodidad. Para jugadores casuales o quienes priman bajo coste, la versión estándar o alternativas más económicas pueden ser más razonables.

Resumen y veredicto

La ROG Xbox Ally X consolida una idea: el dispositivo portátil puede ser también un PC potente. ASUS ha corregido aspectos críticos del modelo anterior —más batería, mejor refrigeración, más memoria— y ha dado forma a una propuesta creíble para 2025. No es perfecta, pero sí es la opción más completa del mercado actual en su categoría.

En definitiva, la Ally X representa un paso importante para el segmento de las handhelds con Windows: más potencia, más autonomía y una experiencia más pulida, pero con un precio y un formato que la orientan claramente a jugadores exigentes.

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