Orange y MásMóvil consolidan redes: nueva cobertura móvil para millones

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MasOrange ha decidido consolidar el cerebro de su red móvil en España: tras la fusión de ambas compañías, el grupo agrupa ahora el core 5G SA de Orange y MasMovil en una única plataforma gestionada por Ericsson. La operación promete reducir costes y potenciar capacidades de la red justo cuando la industria se acelera hacia nuevos servicios 5G.

Fuentes del sector sitúan el contrato en torno a los 100 millones de euros y una duración de seis años, aunque la compañía todavía no ha emitido un comunicado oficial. El acuerdo abarcaría, además del core 5G, la plataforma de voz en IP y servicios de soporte técnico de nivel avanzado.

Qué incluye el acuerdo

Según las informaciones consultadas, el paquete principal cubre tres bloques clave que afectan a la operativa diaria y a la hoja de ruta tecnológica del grupo:

  • Core 5G SA unificado para ambas marcas, compatible con despliegues nativos 5G.
  • Plataforma IMS (voz IP fija), que centraliza la gestión de llamadas sobre IP.
  • Servicios de soporte L3 proporcionados por el fabricante para mantener y evolucionar la red.

La integración de estas piezas no solo cambia quién mantiene la infraestructura, sino también cómo se gestionarán los servicios y las posibles sinergias comerciales entre las marcas del grupo.

Cómo se llegó hasta aquí

Antes de la fusión en marzo de 2024, Orange y MasMovil tenían núcleos 5G separados: MasMovil amplió su alianza con Ericsson en mayo de 2021 y Orange cerró su propio acuerdo con la misma compañía en febrero de 2022. Esa superposición derivó en la coexistencia de dos cores suministrados por el mismo proveedor.

Durante la negociación posterior a la fusión, el grupo evaluó alternativas —entre ellas Nokia, Mavenir y proveedores chinos como Huawei y ZTE— pero la decisión final favoreció a un proveedor europeo. Ese contexto refleja la creciente atención política y regulatoria en Europa sobre el uso de tecnología de origen chino en redes críticas.

Impacto práctico para usuarios y operadores

La unificación se traduce en efectos concretos a corto y medio plazo:

  • Ahorro operativo y de mantenimiento gracias a una sola plataforma centralizada.
  • Mejora potencial en la calidad de servicio: mayor capacidad, menor latencia y mayor estabilidad.
  • Facilidad para desplegar servicios 5G avanzados y habilitar funcionalidades para terceros.
  • Homogeneización de la plataforma de voz fija sobre IP entre las filiales del grupo, incluida la migración de servicios que antes dependían de proveedores distintos.

Para clientes residenciales y empresas, eso puede traducirse en conexiones más estables y en la posibilidad de acceder a nuevas funcionalidades 5G en los próximos trimestres. Para la industria, supone además una concentración de dependencias tecnológicas con el mismo fabricante.

Riesgos y próximos pasos

La integración técnica de dos cores distintos es compleja y requerirá un calendario de migración gradual que preserve la continuidad del servicio. Además, las autoridades regulatorias y la propia política europea sobre proveedores de infraestructura podrían condicionar futuras decisiones de inversión.

Mientras tanto, conviene vigilar dos elementos: la comunicación oficial del grupo —que aún no ha detallado plazos— y el ritmo de implantación de las mejoras anunciadas en la red, que marcarán si los beneficios previstos se materializan para los usuarios.

En un sector donde la rapidez de despliegue y la confianza en el proveedor son críticas, la unificación del core 5G SA bajo Ericsson es una jugada relevante que podría sentar las bases tecnológicas del grupo durante los próximos años.

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